Un árbol y tres frutos

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El yoga es como un vasto jardín donde la diversidad en fauna y flora son parte fundamental de su belleza y razón de existir. Su carta de colores, formas, aromas y vida puede satisfacer el apetito físico, mental y espiritual de todo aquel que busca la divinidad dentro de si mismo.

En mi práctica personal, sin embargo, existe un árbol el cual considero el guayacán (Guaiacum) del prado, la fuente de la juventud y el árbol de la vida: #meditación. Ante mis ojos no existe milagro mas sorprendente que aquel de transformar la consciencia; llevarla de su dependencia e identificación con el mundo externo a descubrir la divinidad que existe dentro de nosotros y en todas partes.

Aunque la meditación es una práctica que requiere dedicación y esfuerzo para lograr alcanzar sus más altos frutos, una rutina simple de 10 a 20 minutos al día es un bálsamo que deberías regalarte. Veinte minutos de atención plena controlando tu respiración traerá consigo una serie de beneficios que solamente al practicarla podrías entenderlos.

Más oxígeno, mejor metabolismo, menos grasa

Respirar profundo aumenta la cantidad de oxígeno que entra a tus pulmones. Esta fuente extra de oxígeno revitaliza tu respiración celular y te ayuda a acelerar tu metabolismo permitiéndote procesar mejor los alimentos que injieres.

Pensamientos saludables y reducción de estrés

Los pensamientos positivos que genera la meditación producen endorfinas. Estas son importantes para reducir la adrenalina y el cortisol, las cuales son hormonas relacionadas al estrés.

Fuente de la juventud

A través de la meditación se incrementa la producción de la hormona DHEA. Los niveles de DHEA son un factor determinante en la capacidad de nuestro cuerpo para resistir enfermedades. Cuando sus niveles están bajos, eres mas susceptible a la vejez y enfermedad. En cambio, altos niveles de esta hormona hacen que tu cuerpo funcione al máximo: vibrante, saludable y apto para combatir enfermedades.

Nandikesha Baba