El yoga de comer cardamomo

Hoy quiero compartir el yoga de comer el #cardamomo. Los atrevidos y amantes de lo natural, la tierra, el caminar descalzo y respirar el aire puro de las montañas—típico de los yoguis que practican austeridades, titiksa y tapas en sánscrito—probablemente se inclinen a masticarlo en su forma entera; cáscara y todo en un mismo viaje a la boca.

Estos razonan que la práctica del yoga implica unión, el encuentro del Todo en todo. Por tanto que algunos rechazan la idea de separar cáscara y semilla como entes separados de una identidad que es total en la unión de sus partes. Es un proceso donde no hay separación. Es la práctica de la unión constante, de observar la Divinidad presente en cada átomo de la creación. Es un ejercicio en el arte de la compasión, pues en esta visión el prójimo es parte de ti y tu de él. Todo lo que haces afecta tu vida y aquella de los demás: si quieres amor, tienes que dar amor. Si quieres paz, tienes que dar paz. . .

Otros yoguis y yoguinis, sin embargo, más inclinados a la idea de encontrar la totalidad de la vida dentro de si mismos, se inclinan a proyectar su filosofía en todos los aspectos cotidianos de su existencia. En este caso, el cardamomo no es la excepción. Aquellos que constantemente practican el discernimiento y hacen introspección (como deberíamos hace todos los días si es que anhelamos encontrar la felicidad), probablemente son de los que se dan a la tarea de separar la cáscara de la semilla y disfrutar solo de sus redondas piezas. Y no se pueden culpar pues no es un ejercicio que rechaza sino que intenta ir a lo profundo de la naturaleza. La cáscara representa aquello que cubre lo real, como las cinco capas del Ser que se describen en Samkhya yoga. Nuestra naturaleza espiritual está cubierta, o nublada por así decir, por las incesantes demandas de los cinco sentidos sensoriales y las percepciones equivocadas que tenemos del mundo. Los sentidos agitan nuestra mente constantemente y no nos permiten ejercitar la discriminación y la intuición. No obstante, por medio de la meditación, es decir, navegando hacia el interior, logramos ir más allá de los sentidos y descubrir nuestro Ser.

El último grupo de yoguis que quiero traer a la luz son aquellos que en su devoto anhelo por disolverse con el Universo, como gota del mar disuelta en el mar, disfrutan del cardamomo disuelto en la variedad gastronómica que les rodea. Ya sea en un té, un dulce de coco, platillos con leche, arroz, o simplemente una limonada, estos yoguis disfrutan del cardamomo por doquier. Su amor por el mismo va mas allá de los confines personales. Estos anhelan sentir la presencia del cardamomo con la intensidad del amor con el que aman. Ellos expanden su aroma e impregnan todo. Es que así es el yoga. Hay que saturar todo con la conciencia de nuestra Divinidad la cual es infinito amor.

Sea como sea que disfrutes del cardamomo, hazlo con gozo. Pero recuerda que el gozo supremo yace en ver al Universo como tu vida misma, encontrarlo dentro de ti y regalarlo a los demás.

Namasté

Yogui Janzel
Meditación, AyurvedaNandikesha