Marcado como una vaca

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Mi mamá me decía que tenía dos opciones: cortarme la cabeza o dejarme marcar como una vaca con el número de la bestia, o el triple seis, el cual no escribo con números por no invocar su presencia. ¡Ja! Ni que me lo creyera. La idea siempre fue irrisoria y solo daba pie al mas simple de los argumentos: "pues yo hago lo que me de la gana, y el día que se aparezca Jesus por ahí, que me corten la cabeza", decía yo con júbilo. Después de todo, iba a terminar en el cielo. 

Esta noción pretribulacionista golpeaba mis oídos desde pequeño cómo parte del barreno psico-religioso que mi mamá intentaba penetrar en nuestra familia. ¡Que desastre! La premisa es la siguiente: pronto, muy pronto (lo mismo decía mi abuela allá en los 70', Jesucristo va a venir por segunda vez y va a llevarse consigo al cielo todos aquellos que han "tenido temor de Dios". Sin embargo, los pobres infieles que nunca hicieron caso a la proletarización de aquellos altoparlantes y bocinas en la plaza del centro—donde la consideración a la paz de los demás era insignificante en comparación a la divina enmienda de ir a predicar el evangelio por todas partes—recibirán una última opción de arrepentimiento: dejarse cortar la cabeza y disfrutar de la gloria celestial o permitir ser marcado con el número de la bestia o Satanás. 

Si no crees que ese tipo de ideas todavía existen, te invito a que busques en google. Lo interesante, sin embargo, es ver como de alguna forma u otra este tipo de idea se fundamenta en el miedo y es una de las herramientas más utilizadas a través de la historia. Tanto así que me atrevo apostar a que el miedo es parte de la dieta psicológica en la que creciste. De alguna forma u otra el miedo te ha tocado, ya sea tan explícitamente como a mí o tan sutil como el solo hecho de que no logras dar el salto cuántico en tu evolución espiritual por miedo.

El miedo y el amor son dos de las fuerzas mas importantes en tu vida. Si bien analizas tus pensamientos, sentires y acciones, verás que el motor detrás de ellas es el miedo o el amor.  Miedo al rechazo, miedo a la soledad, miedo a la muerte, e incluso miedo a la felicidad, son algunos ejemplos. La pregunta es: ¿cómo lidiar con estos miedos? 

El miedo es una condición que solo existe en el estado de confusión del alma o ego. Si logras descubrir tu SER, tu atman, tu unidad con Dios o Dios en ti, todo miedo se desvanecerá. La meta del yoga es justamente volver a tu estado natural, siempre existente, siempre consciente y siempre nuevo gozo o sat chit ananda.

La práctica del yoga (si no has leído lo que quiero decir con yoga te invito a que leas El crimen del yoga) requiere atención plena; una concentración indomable para poder penetrar los velos que cubren la consciencia pura. Está concentración forma la base de toda meditación, la cual es necesaria para erradicar el miedo en su forma mas sutil. 

Uno de los primeros ejercicios que puedes practicar es dirigir tu concentración a entender que tu prójimo también está envuelto en el velo del miedo. No ridiculices a nadie en su miedo ni te enfades.  Obsérvalo y trata de entender la raíz de su miedo. Este ejercicio te otorgará compasión. Una vez dejes entrar la compasión a tu corazón entonces puedes mirar hacia dentro de ti e identificar con honestidad aquello que despierta el temor en tu ser. No trates de taparlo sino observarlo. Reconócelo y dale su lugar como la fuerza real que es bajo el estado de consciencia que posees. Conviértete en testigo de tus propios pensamientos, es decir, obsérvalo como si lo estuvieses viendo de lejos. Una vez logres convertirte en testigo podrás entrar en meditación más fácilmente para comenzar a disolver tu consciencia con la consciencia infinita dentro de ti y erradicar todo temor.

Segundo, comienza a comunicar con amor, no con miedo. No amenaces sino instruye. Comienza a vibrar compasión, apoyo, empatía y un sentido de servicio  a todos los que te rodean como si fuesen tu propia sangre. Vive mas en el presente y descubre el poder de estar consciente aquí y ahora, no en el miedo del pasado (culpa) o miedo del futuro (preocupación). Poco a poco llegarás a percibir tu naturaleza todo luminosa, no circunscrita por limitación alguna.

Como decía mi maestro Sriyukteswar Giri Maharaj: "Mira al miedo a la cara y dejará de molestarte". Claro, no es lo mismo entender la ridiculez de la historia de mi madre a tener que lidiar con el miedo a la muerte.

Namasté

Nandikesha Baba





MeditaciónNandikesha